Boy Erased: una reflexión sobre la homosexualidad y la ciencia
¿Se nace gay o se hace con el entorno y la cultura? La película 'Boy Erases' ('Identidad robada') pone de actualidad este tema pero, ¿qué dice la ciencia?
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Boy Erased: una reflexión sobre la homosexualidad a partir de la ciencia

Estos días en la cartelera de los cines encontraréis la opción de ver Boy Erased (Identidad Robada), una película basada en la increíble historia de Garrard Conley. Evidentemente fui a verla porque, como gay, siempre estoy muy interesado en las historias que abordan el origen y el comportamiento social ante la homosexualidad. Supongo que es una forma de descubrir algo más sobre quién soy.

 

Si os digo la verdad, nunca he buscado qué dice la ciencia sobre el tema, algo que esta película y mi creciente interés por la comunicación científica han cambiado.

La terapia de conversión que muestra la película es un método que me ha resultado tan chocante como atroz, sobre todo por el hecho de que haya personas que puedan creer que algo así es la solución ante una realidad que no necesita de ninguna solución, sino de aceptación sin más.

 

En su desesperación o miedo ante el rechazo social, sobre todo en la zona de Arkansas (EE. UU.) conocida como el “cinturón de la Biblia”, puedo entender que haya homosexuales que luchen por todos los medios para frenar su “reprobable” orientación sexual. Como el caso del personaje Victor Sykes en la película (John Smid en la realidad), ex director de Love in Action (Amor en Acción), la institución religiosa que intenta “corregir” a los desviados a base de leer la Biblia.

Tras infligir un enorme daño psicológico a hombres y mujeres, Sykes acaba por abandonar en 2008 la organización y, después de vivir un tiempo con su mujer, se divorcia y contrae de nuevo matrimonio en 2014, esta vez con un hombre. La corrección de poses para hacerlas más masculinas, los azotes con la Biblia a los pervertidos o, en definitiva, las personas que no quieren cambiar para ser mejores cristianas…Nada de eso funcionó con sus pacientes ni con él mismo. Ironías del destino.

Es una elección, nadie puede nacer gay”

La frase, pronunciada por Sykes en la película, es probablemente uno de los puntos más controvertidos en relación con la visión que se tiene de la homosexualidad y también de cómo los propios homosexuales se ven a sí mismos. Actualmente hay una proporción de personas gay que consideran que su condición sexual no tiene ningún componente genético. Hasta no hace mucho yo dudaba también de la posibilidad de que la genética tuviera algo que ver.

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El personaje de Victor Sykes en la película.

Si bien es cierto que el estudio científico sobre la homosexualidad tiene una trayectoria muy reciente, poco a poco va aportando algo de luz. A día de hoy, las investigaciones realizadas estiman que entre la orientación sexual está determinada por la genética entre un 30% y un 40%. Por citar una de las numerosas investigaciones, destacaré el estudio realizado a cerca de 4.000 parejas adultas (de 20 a 47 años) de gemelos en Suecia, tanto monocigóticos (idénticos o que comparten el mismo código genético) como dicigóticos (mellizos, que solo comparten la mitad de su código genético). Concluyó que la influencia de los genes se sitúa entre el 34% y el 39% para ambos tipos de gemelos y deja el resto a la influencia del entorno.

Sin embargo, estos porcentajes son el caso de los hombres. En las mujeres, esa influencia es mucho menor, del 18-19%, lo cual supone que hay mayor carga genética de la orientación sexual en los hombres que en las mujeres.

Los factores del entorno explican entre el 60% y el 80% de las preferencias sexuales

Pero también hay otros matices. Los factores del entorno, que explican entre el 60% y el 80% de las preferencias sexuales de los gemelos suecos, en función de si son hombres o mujeres, no tienen por qué corresponderse solo a la influencia de la educación familiar, la cultura, los grupos de referencia o el comportamiento social, entre otros. También puede haber factores del entorno que son biológicos, como es el caso de la exposición a hormonas prenatales o las características del sistema inmunológico de la madre.

Mucho más que genética

He traído a colación este particular estudio porque tiene más relación con mi situación personal, pues soy gemelo monocigótico. Los estudios del estadounidense Richard Pillard indicaron un 22% de probabilidades de ser homosexual a quien ya tenía un hermano gay, mientras que este porcentaje bajaba drásticamente al 4% el caso de hermanos heterosexuales. Para hermanos gemelos, esa influencia es aún mayor, pero no tiene por qué ser determinante. De hecho, en mi caso, no lo es. Así como el hecho de que dos hermanos con la misma orientación sexual no significa que ambos lo hayan heredado.

Hasta que tuve uso de razón no puedo asegurar qué factores influyeron más en el desarrollo de mis preferencias sexuales. Tengo recuerdos vagos de cuándo empecé a sentir atracción por personas de mi mismo sexo, pero ese comportamiento fue simultáneo a mi relación sexual y sentimental con mujeres. No fue un cambio repentino, sino paulatino, por lo cual creo que el entorno tiene mucho que decir.

Al contrario de lo que plantea Boy Erased, mi orientación no fue una decisión plenamente consciente. De hecho, incluso en las sociedades más tolerantes con la homosexualidad, no es fácil admitir que te gustan las personas de tu mismo sexo. Hay ese temor a las miradas distintas y a que cuestionen tu masculinidad.

Mi madre me habló en diferentes ocasiones en que de pequeño tenía algún movimiento afeminado y sí recuerdo admirar más el modelo femenino que el masculino, pero porque me parecía más ejemplar y coherente. No obstante, rechazaba la idea de que me asociaran con un hombre afeminado, si es que alguna vez lo había sido. E hice una revisión de mis posturas (algo similar como en la película), para ver que todo estuviera en su sitio. Sí creía que, como Jared (Garrard Conley en el film), podía y quería cambiar.

Queda mucho por descubrir sobre la homosexualidad y las conclusiones de futuros informes siempre admitirán múltiples matices

Pero con el tiempo te das cuenta de que solo es un cambio para satisfacer las miradas de los demás, no un cambio que considere necesario e, incluso, satisfactorio. Si mañana descubrieran una “cura” efectiva e instantánea contra la homosexualidad no la aceptaría. Estoy súper cómodo por cómo soy ahora y me gusta sentirme atraído por personas de mi mismo sexo.

Entiendo que todavía queda mucho por descubrir en relación con el origen y el desarrollo de la homosexualidad y no es un tema fácil de explicar y me temo que no habrá, como podría suceder en otros casos, conclusiones que no admitan matices. En este caso, también (más bien, sobre todo) estamos hablando de comportamientos y sentimientos humanos, que son más difíciles de escudriñar que otros elementos sobre los que investiga la ciencia, como la composición del universo o el calentamiento global. Aquí se trata de investigarnos a nosotros mismos y la imparcialidad científica ya no es tan fácil de aislar.

Con todo, hay una gran cantidad de contenido interesante que podéis consultar, como este ameno vídeo de Bruno Martín para la serie de Materia de El País ‘Darwin, te necesito’:

Otros enlaces de interés sobre la homosexualidad y la ciencia

Si te interesa conocer más acerca de las investigaciones que realiza la ciencia sobre la homosexualidad, puedes consultar algunas de las siguientes referencias:

 

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