Alimentos: ¿qué tipos hay? Desde los dietéticos hasta la fake food
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🍊Alimentos🍔 ¿Qué tipos hay? Los repasamos uno a uno, desde los dietéticos hasta la fake food

La vida de los seres vivos, como nosotros, depende de los alimentos. Y las sustancias que los componen son los nutrientes. Tenemos todo el día en la boca a los nutrientes, no solo porque los comemos, sino también porque cada vez es más habitual prestar atención a lo que comemos. Así, constantemente nos referimos a moléculas orgánicas que componen los nutrientes, como los hidratos de carbono o las proteínas, sobre todo aquellas personas que tienen que equilibrar sus hábitos deportivos y alimenticios para rendir mejor.

Pero a lo que vamos. Los alimentos son el sustento de la vida, hasta que se invente una fórmula de no tener que depender de ellos, si es que alguna vez llega. Ahora, ¿qué tipo de alimentos hay? ¿Son todos igual de beneficiosos para nuestro organismo? Para establecer límites, en España existe lo que se denomina el Código Alimentario Español (CAE), de aplicación estricta en todo el país, que concreta qué ha de entenderse por alimentos y las condiciones mínimas que deben reunir, entre otras cosas.

En este artículo vamos a conocer qué tipos hay y ejemplos de cada uno de ellos, incluyendo relaciones entre distintos tipos, puesto que hay alimentos que se pueden enmarcar en varias categorías.

Productos dietéticos y de régimen

Son los alimentos elaborados según fórmulas autorizadas, adecuados a satisfacer necesidades nutritivas especiales del hombre. Por ejemplo, para personas que no pueden consumir alimentos con alto contenido de grasa existen algunos alimentos bajo la etiqueta light (que solo se puede utilizar por ley si cumple unos requisitos mínimos, como que rebaje un 30% la materia grasa respecto al alimento original). Un caso es la mantequilla light.

Otro ejemplo son los alimentos fortificados, como la leche fortificada. Hay alimentos cuyos nutrientes no son suficientes para determinados grupos o segmentos de la población, porque tienen determinadas carencias (menos calcio en los huesos, por ejemplo). Por este motivo, para proveerles de los nutrientes que necesitan, deben consumir alimentos fortificados.

Productos sucedáneos

Se trata de productos que, sin ánimo de engañar, pretende sustituir en todo o en parte a un alimento. Uno de los sucedáneos que está triunfando son los alimentos elaborados a base de plantas que imitan la textura y sabor de la carne. Por ejemplo, en Estados Unidos están triunfando hamburguesas de origen vegetal. Populares multimillonarios, como Bill Gates, han invertido sumas millonarias en compañías que apuestan por este tipo de sucedáneos, como Beyond Meat o Impossible Foods.

En el caso del pescado, un sucedáneo que ha tenido mucho éxito es el surimi, que muchos de nosotros habremos utilizado alguna vez para acompañar las ensaladas. Este “invento” japonés, que intenta imitar la carne de cangrejo, aporta una buena dosis de proteínas.

Alimentos fundamentales

Son los que constituyen una proporción importante de la ración alimenticia habitual en las distintas regiones españolas. Van desde los vegetales hasta los cítricos, alimentos que en España consumimos a diario y de los que tenemos una producción mayor que en otros países de nuestro entorno europeo.

Sin embargo, destacaré dos ejemplos que luego mencionaré más adelante porque pueden entrar en otras categorías. Se trata de la miel y el aceite de oliva.

En el caso de la miel somos más autosuficientes que otros países europeos, pero aún así es necesario importar miel de fuera, cuyos mayores productores a nivel mundial son China y Turquía. Por su parte, en el caso del aceite de oliva, España es el primer productor mundial y, a pesar de ello, aún importa de otros países, sobre todo para equilibrar precios. Con estos datos quiere poner de manifiesto que, aunque probablemente consumamos producto nacional, no todo el que encontramos en el súper es de origen español (que en el caso del aceite tiene una gran calidad), sobre todo porque hay productos que están mal etiquetados y no identifican correctamente su lugar de origen.

Alimentos perecederos

En esta categoría encontramos los alimentos que, por sus características, exigen condiciones especiales de conservación en sus periodos de almacenamiento y transporte. Suelen ser los más frescos, como carnes, pescados, verduras y frutas.

Salvo alimentos como las frutas, muchos alimentos perecederos necesitan ser refrigerados a 5º C o menos, o congelados a -18° C o menos para retardar o detener el crecimiento de bacterias, que ocurre rápidamente en alimentos como carne, aves, mariscos y productos lácteos cuando no se almacenan adecuadamente.

Hay casos como el plátano, que es un alimento perecedero que, sin embargo, necesita una temperatura de conservación templada, de unos 13º C. De hecho, como veremos más adelante en los alimentos alterados, si se mete en la nevera se deteriora más rápidamente.

Otro alimento perecedero de gran consumo es la carne de pollo, que si no se consume en los días siguientes a su compra enseguida cambia su tonalidad (a más amarillenta) y olor, lo cual es un síntoma de su deterioro.

En el lado contrario, los no perecederos, también destacan habituales de nuestra cocina, desde las harinas y las pastas hasta el azúcar, que se consideran deteriorados una vez que se revuelven con algún contaminante o empiezan su descomposición una vez cocinados, pero que aguantan una gran cantidad de tiempo.

Alimentos impropios

Posiblemente sea la parte más exótica, por poco frecuente, de esta clasificación. Los alimentos impropios tienen que cumplir al menos uno de los siguientes dos requisitos para ser considerados como tales. El primero es que no forme parte de los hábitos alimentarios españoles, aunque el producto de que se trate tenga poder nutritivo. Y el otro es que, aun siendo alimento o materia comprendido en los hábitos alimenticios españoles, no se haya completado su proceso normal de maduración o elaboración, o lo haya sido mediante algún procedimiento no autorizado.

En este artículo vamos a destacar dos ejemplos que seguramente reconozcamos rápidamente. Uno de ellos es el caso de los insectos comestibles. En México se consideran un manjar, desde los populares chapulines hasta los gusanos de Maguey. En España, sin embargo, están lejos de entrar en nuestros menús.

Pero aún hay un caso que nos puede provocar mayor rechazo. Es el consumo de la carne de perro. A día de hoy se consume sobre todo en China y Vietnam (países como Taiwan la han prohibido), pero en España no es, ni de lejos, un alimento habitual. En Europa, se consumió en Francia hasta principios del siglo XX ¡y hasta había carnicerías especializadas!

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Carnicería especializada en perros en Francia (1910) / nord-dressage.fr (pic), Dominio público, Enlace

Alimentos adulterados

De igual forma que hay fake news, también hay fake food o alimentos adulterados. Según el Código Alimentario Español, se trata de un alimento al que se le “ha adicionado o sustraído cualquier sustancia para variar su composición, peso o volumen, con fines fraudulentos o para encubrir o corregir cualquier defecto debido a ser de inferior calidad o a tener ésta alterada”. Puede ser desde la leche a la que se le añade agua hasta la mezcla de quesos de mayor calidad con otros más económicos.

Sin embargo, dos de los alimentos más adulterados son el aceite (como el aceite común que se hace pasar por virgen extra) y la miel, que muchas veces no es de la procedencia ni posee las características que se indica. Este tipo de fakes son comunes en estos alimentos porque son considerados fundamentales (como vimos antes) y no son precisamente baratos, de ahí que muchas marcas intenten adulterarlos para venderlos a un menor precio.

Alimentos falsificados

Un alimento falsificado debe reunir alguna de estas circunstancias: que haya sido preparado o rotulado para simular otro conocido; que su composición real no corresponda a la declarada y comercialmente anunciada o cualquier otra capaz de inducir a error al consumidor.

Un caso ejemplar es el del queso parmesano. El auténtico es muy caro debido a la gran cantidad de tiempo que lleva elaborarlo, así que si es muy asequible económicamente, desconfía, seguramenrte sea otro producto que lleve la marca Parmesano, pero no el original.

Lo mismo pasa con el codiciado caviar. En muchas ocasiones son huevas de otro pescado y no del esturión. El marisco también suele ser muy falsificado por ser un producto muy sabroso y cotizado y, de hecho, la Guardia Civil suele realizar importantes incautaciones de marisco falsificado.

Alimentos alterados

En este apartado nos referimos a un alimento que durante su obtención, preparación, manipulación, almacenamiento o tenencia, y por causas no provocadas deliberadamente, haya sufrido variaciones en sus caracteres organolépticos, composición química o valor nutritivo, lo que provoca que su aptitud para la alimentación haya quedado anulada o sensiblemente disminuida, aunque se mantenga inocuo. Es el caso de una naranja que empieza a tener hongos porque no la hemos consumido a su debido tiempo o un plátano que se ennegrece por conservarlo en la nevera (por debajo de 10º los plátanos se deterioran más rápidamente debido a que las membranas de sus células internas se dañan con mayor intensidad). Ya en el apartado de alimentos perecederos hicimos mención al plátano y su diferencia de conservación respecto a otros alimentos frescos.

Alimentos no contaminados

En este punto vamos a destacar, sobre todo, los contaminados, para así distinguirlos de los que no lo están. Un alimento contaminado contiene gérmenes patógenos, sustancias químicas o radiactivas, toxinas o parásitos capaces de producir o transmitir enfermedades al hombre o a los animales.

Ejemplos de alimentos contaminados pueden ser, por ejemplo, la carne de vacuno afectada por la encefalopatía espongiforme bovina (conocida popularmente como enfermedad de las vacas locas), que es una enfermedad surgida en los años 80 del siglo XX causada por priones, y que se puede transmitir a los seres humanos a través del consumo de partes de animales infectados, sobre todo tejidos nerviosos.

También pueden tener la consideración de alimentos contaminados hortalizas, como los tomates, que se cultivan en áreas perjudicadas por vertidos de metales pesados de una mina cercana. O la leche radiactiva de Chernóbil.

Alimentos nocivos

Hay distintas características que definen a un alimento nocivo, pero aquí destacamos dos ejemplos.

Un alimento que es apto para una persona no tiene por qué serlo para otra. Por ejemplo, alimentos con gluten, como el pan normal, son nocivos para personas celíacas.

Hay pescados que, debido a su elevado contenido de mercurio, se deben consumir de forma moderada para que no sean nocivos. Es el caso, por ejemplo, de grandes túnidos como el pez espada o el atún rojo, cuya ingesta no debe superar los 50 gramos semanales para niños menores de doce años, mujeres embarazadas o en período de lactancia.

Alimentos Mercurio-pescado-concentracion

Productos alimentarios

Son las materias no nocivas, en sentido absoluto o relativo, que, sin valor nutritivo, puedan ser utilizadas en la alimentación. Dos ejemplos de productos alimentarios son los conservantes y los colorantes, que sirven para una conservación más duradera (luchan contra los microorganismos que deterioran los productos frescos) y para dar color o hacer más atractivos los alimentos. En este sentido, la industria de refrescos es la que más utiliza los colorantes en el sector alimentario.

Útiles alimentarios

Son las herramientas o medios que se utilizan para la elaboración, fraccionamiento, conservación, transporte, rotulación, precintado y exposición de alimentos.

Un ejemplo son los camiones con cámara frigorífica que transportan carnes desde el matadero al supermercado. También las bandejas en las que se sirve esa carne, por ejemplo, las hamburguesas.

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